Ante el fallecimiento de su madre, Kepa
Murua se refugia en el verso. Los temas de que trata en estos poemas son
diversos, desde la espiritualidad más trascendente a la anécdota aparentemente
mínima pero significativa. Kepa Murua convierte a su madre en la interlocutora
de su mensaje, de modo que la profundidad de Orfandad queda todavía más patente, sin que el poeta renuncie a lo
intelectual para componer sus poemas, porque el mensaje y las ideas no
solamente son sensibles y emotivos, sino que también contienen un significado
muy culto, que manifiesta un
entendimiento hondo y consciente entre madre e hijo.
Algunos poemas son descarnados y
reflejan un enorme duelo ante la muerte. Algunos detalles y matices relativos a
la cotidianeidad adquieren la relevancia de una revelación de la mano del poeta
guipuzcoano, y arrojan una luz digna de una epifanía. Da la sensación de que
los posibles conflictos que el poeta haya experimentado en su crecimiento
afloran, en estos momentos de duelo, de una forma más angustiosa cuando en
otros poemas, en cambio, el equilibrio y la serenidad se erigen en la nota
predominante. El modo tierno con que el yo poético dialoga con su madre proviene, a todas luces, de la sabiduría
que él mismo aprehendió en etapas anteriores de desarrollo y crecimiento; el
hijo ahora le ha devuelto los cuidados que ella le brindó durante la infancia y
tal vez en otras épocas de la existencia; se vislumbra que ella fue una mujer
fuerte.
De una forma muy velada, el poeta menciona
la conflictividad que ha caracterizado a la sociedad de la que forma parte,
como cuando alude a la elección legítima y libre del castellano como lengua
vehicular de su poesía, a pesar de conocer bien y hablar el euskera, una
circunstancia que en Euskadi pudo ser motivo de discordias y desavenencias muy
fuertes, por mucho que sorprenda en la actualidad que este ejercicio de
libertad le pueda parecer mal a nadie. También menciona la lejanía en épocas
anteriores del hogar. Es una vivencia muy intensa la que trasladan estos
poemas. El sentimiento por el fallecimiento de su madre está a flor de piel y
evoca conflictos anteriores, en los que ella tal vez actuó como refugio y pilar
sólido.
Y todo este campo de emotividad y
sentimientos intensos está elaborado desde una poesía sencilla, en que, sin
embargo, cada palabra está elegida con una precisión y agudeza que logran tejer
una estética armoniosa, cálida y como hogareña, de la que se deducen frecuentes
horas de estudio, lectura y meditaciones constantes, acompañadas de la rica
conversación con una madre comprensiva, bondadosa pero fuerte. Al fin y al
cabo, la poesía también es una de las bellas artes, y Kepa Murua ha compuesto
estos besos transformando sus sentimientos de amor filial en verdadero y
auténtico arte poético.
Y, como una especie de conclusión,
elabora el poeta por medio de la poesía una estética del sentimiento de soledad
proveniente de la pérdida de la madre, del fallecimiento de este referente
maternal. Y los lectores, casi sin darnos cuenta, conseguimos también, gracias
a su poesía, sentir la ausencia de la madre, echarla de menos y pensar en que
debemos continuar con nuestro camino de una forma madura y razonable, como así
nos lo transmite Kepa Murua, uno de los poetas más representativos de esta
generación poética. Y, sin embargo, el
duelo permanece y se transmite de forma intensa, explícita, aunque el poeta nos
asegure y le asegure a su madre, que espiritualmente sigue ahí, que cumplirá su
promesa y renacerá a la vida.

Enlace a la página web de Kepa Murua
Alberto Ibarrola Oyón
Escritor, editor y asesor literario
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